Actualizada 25/08/2026
Escribir una entrada en un blog, se convierte en algo mucho más liviano si hacemos uso de la IA, así que voy a intentar hacer poco uso de ella y dar ese toque personal con mis lagunas de vocabulario y mis sesgos, para evitar caer en la escritura uniforme y promediada del algoritmo.
Este pasado 12 de Agosto fuimos testigos de un hecho cósmico excepcional que pudimos contemplar directamente desde Tordelpalo, cada uno desde su lugar elegido La Loma, la Fuente, el cruce de caminos, desde el pueblo o por la televisión, pero sobre todo con gente a su alrededor antes, durante y después, porque éramos conscientes de lo histórico del momento. Y por qué es tan excepcional, porque a pesar de la diferencia de tamaño entre el Sol y Luna, como la Luna se encuentra a una distancia proporcional es capaz de ocultar totalmente el Sol. Podéis preguntar a vuestra IA porque es tan excepcional, para obtener más detalles, pero me quedo con este: "Para un punto especifico de la superficie terrestre, un eclipse total de Sol, ocurre de media, solo una vez cada 365 años".
Quizás somos afortunados, porque el último eclipse
total que oculto el Sol en el señorío de Molina ocurrió el 30 de Agosto de 1905.
La mayoría de los abuelos de las personas de mi quinta, no vieron un eclipse
solar en su vida, algo parecido a ver ganar un mundial de Futbol por la
selección española, y ya van dos. El eclipse de 1905 atravesó Soria y parte de
Aragón. Las autoridades del momento eligieron diferentes puntos para su
observación. Así el conde de Romanones eligió Sigüenza donde la crónica
recogida por Heraldo de Aragón describía así el momento. "Los rayos fulgentes de la corona, al quebrarse en las nubes, les
dieron tintas verdes, moradas, rojas y amarillas y la atmósfera parecía un lago
irizado. Observaronse al termina la totalidad algunas protuberancias muy
notables. El termómetro y el barómetro no señalaron alteraciones sensibles en sus
inscripciones. La corona afecto la forma de dos zodiacos, y el primer rato de
luz produjo la ilusión de una bombilla eléctrica de gran potencia, emergiendo
del disco sombrío."
En otra nota desde Sigüeza se describió el momento
de esta forma. "Con precisión
matemática ... Comenzó la totalidad a la una y nueve minutos. Finalizó a la una
y doce. El efecto ha sido maravilloso entre los 12000 espectadores de Madrid y
pueblos cercanos. Los trenes vinieron atestados."
Por otro lado, SM Alfonso XIII, familia, el jefe de gobierno y otras autoridades eligieron Burgos para este acontecimiento, cuenta Heraldo. "El rey quiso hacer por su cuenta observaciones en los animales y dispuso que se facilitar un pato y varias gallinas. Las gallinas, durante la totalidad de eclipse, quedaron en absoluto amedrentadas y concluyeron por retirarse al fondo de la tienda. [...] Coincidió con las sombras un brusco descenso de la temperatura. [...] Mientras los objetos se destacaban borrosamente con los fríos y lívidas tintas de una luz de muerta, el silencio dominaba y los espectadores aparecían sobrecogidos, lució breve, y esplendente la corona solar, semejando una aurora boreal de tonos rosados."
Lamentablemente no hay testimonios en prensa escrita sobre el eclipse en Molina de Aragón, tan solo en el seminario Flores y Abejas de 2 Septiembre, entre la información relativa a los festejos en la población cuelan este comentario. "Acabo de presenciar el eclipse, el cielo límpido en el momento de la totalidad [...] hemos podido contemplar la majestuosidad de fenómeno tan importante." En el mismo periódico encontramos una queja desde Sigüenza, "Aun cuando la afluencia del eclipse fue mucho mayor que la que se esperaba, han quedado poco satisfechos en esta población pues que habiéndose hecho grandes provisiones para que nada faltase, se han quedado con la mayor parte, á causa de que casi todos los que han venido a honrarnos, traían su correspondiente merienda, en la creencia sin duda de que en ésta no habían de encontrar que comer."
Un fenómeno de estas características, es una oportunidad para dar a conocer el país y que numerosas expediciones científicas llegaran para observarlo. En los días previos al eclipse de 1905, leemos en el BOP de Guadalajara : "Real orden encargado a las Autoridades de las poblaciones en que se instalen los enviados científicos extranjeros que vienen a nuestro país a estudiar el eclipse solar, se les guarde toda suerte de respetos y consideraciones, facilitándoles los auxilios que precisen."
Como anécdotas relacionadas con los eclipse podemos citar que debido a un eclipse total de Sol en 1860, se abrió una de las sendas que existen para subir al Moncayo para poder subir los instrumentales de la época. Otro hecho muy destacable es que los eclipses totales de Sol representan una oportunidad única para observar el Sol y gracias a uno ocurrido en 1919, se pudo comprobar la teoría de la relatividad general de Albert Einstein.
Pero vayamos a nuestro Tordelpalo, ya que las
fiestas patronales de este año empezaron con esta coincidencia cósmica y ya
desde mucho tiempo atrás, cada uno fue preparándose para vivirla.
Muchos de nosotros optamos por subir a la Loma, buscando quizás un punto suficientemente alto para que el eclipse pudiera durar algo más que su ocaso en el horizonte. La jornada empezó a las 18:30, para festejar tal momento singular, decidimos preparar mojitos para celebrar nuestra hermanamiento.
Mirábamos con preocupación el alto de la Loma, porque observábamos que parte de ella había sido tomada por unas 10 personas, apostadas con telescopios y neveras camperas. Una vez Camilo acabo el conjuro del espirituoso, partimos en procesión hacia la Loma, llevando consigo sillas, cojines, mantas, bebidas, platos de jamón, telescopios infantiles. Algunos afortunados subieron en coche, pero en general, la subida con Lorenzo dando de lleno pudo realizarse sin más contratiempo al "calor" de tanta ilusión contenida.
Sobre las 19:25 estábamos ya todos apostados por nuestros lugares. El eclipse empezó sobre la 19:36 y aunque había ansias por llegar a la oscuridad total, las viandas, refrigerios y conversaciones mantuvieron la espera a raya. La luz se volvía cada vez más tenue, y hacíamos experimentos haciendo coincidir los haces de luz, en los agujeros de alguna rasera, para observar como el eclipse iba avanzando, aunque descubrimos algo tarde que había que alejar bastante la espumadera para ver el efecto reflejado.
Un punto en contra de estar tan alto, es la ausencia de árboles y pájaros, con lo que no pudimos observar ningún comportamiento especial asociado al eclipse, quizás los que lo vivieron desde otra posición, si pueden describir. Pepe me nombró que en la nave, empezaron a ir y venir bandadas de pájaros, adelantándose por una hora a su hora de ir a dormir a los árboles.
Durante la fase de ocultación del Sol, pudimos observar la corona solar, no confundir con un eclipse anular, y una protuberancia del Sol en el lado izquierdo. Una protuberancia es un gigantesco arco de plasma, suspendido por el campo magnético del Sol.
La Luna siguió su camino y la luz volvió a nacer para morir poco después en el ocaso. Desde nuestra altitud a 1309 metros, tan solo unos pocos minutos nos privaron de ver el disco del Sol completo, sin el mordisco de la Luna, pero a cambio el día nos regaló una excepcional puesta de Sol, para esas últimas fotos de un día único.































