sábado, 11 de abril de 2015

Fuente de Tordelpalo, aquellos hombres de 1909 y su contexto

Lo primero es denunciar el pésimo estado en que se encuentra. El lavadero sin su cubierta, retirada ya hace muchos años por el peligro que representaba. Los caños, cada vez es más complicado verles verter agua, y para cuando lo hacen, el agua se filtra tanto al camino como al subsuelo entre las fisuras de las piedras, y como resultado que  el abrevadero y el lavadero no se llenan.

¿Qué es un pueblo sin su fuente? Durante mucho tiempo fue de los lugares más importantes del pueblo, y en verano uno de los mejores sitios donde la chavalería se divierte, ora llenando cubos de agua, ora bebiendo cuando tienen sed, mirando los peces y renacuajos… ¡cuando había! y como los pajaricos se acercaban a beber.

El ayuntamiento de Molina de Aragón o la diputación de Guadalajara, deberían prestar un poco de atención. Quizás no vive mucha gente, pero es la suficiente para requerir su atención. Sin contar que en vacaciones la población se multiplica por 20, y son una fuente de ingresos para Molina. En 2001, en la crónica “La despoblación y las carencias de servicios del Señorío…”, la vicepresidencia de la diputación de por aquel entonces Ángeles Yagüe ya era sabedora de esta reivindicación.

No es requerida una obra Salomónica, sino un sellado de las fisuras para evitar que el agua se escape.
Queremos pasar de esta calamidad que aquí se expone, a que la fuente, abrevadero y lavadero estén llenos de vida.






Es difícil narrar sobre hechos no escritos, más aún en un pueblo tan pequeño como Tordelpalo que carece de fuentes escritas de importancia, o al menos yo no las he localizado todavía. Es por ello que cobra relevancia cualquier fecha escrita con cincel en la piedra.

¿Por qué construir el conjunto de fuente, abrevadero y lavadero?
Hasta hoy, no he encontrado nada sobre su construcción, pero hay otros pequeños escritos sobre otros pueblos que nos ayudan a dar alguna respuesta sobre su construcción.

1.- La fuente original brota debajo de la carretera y quizás se pensó de acercarla más al pueblo. Quizás el lugar de nacimiento no era lo más adecuado para la construcción del conjunto.
2.- Hasta ese momento, sería el único lugar para recoger agua de personas y animales. Aunque había pozos particulares.
3.- La diputación provincial y los propios ayuntamientos, fomentarían la salubridad de las aguas. Así podemos observar que en otros pueblos las fuentes están construidas en los mismos años, como el pilón de cuevas labradas o la fuente de Torrubia.


Del libro de Pósitos (actualmente en el bar), he obtenido diferentes nombres durante una horquilla de 10 años, empezando casualmente en 1909 que es la fecha de apertura del libro hasta 1919. La inmensa mayoría de los aquí nombrados son hombres y es seguro que no son todos, pero son una amplia representación de quienes estuvieron presente en la inauguración, si hubo, del conjunto fuente, abrevadero y lavadero. Pido disculpas si en la transcripción de algún nombre o apellido tuve alguna equivocación. La escritura en el libro, es a veces difícil de entender.

Para empezar los administradores del pósito en 1909

·         Mariano Orea López (Alcalde pedáneo)
·         Alfonso Orea Lame (Depositario)
·         Valentín García (Secretario). Probablemente no era residente en la el pueblo




 Además de los anteriores

·         Antonino Martínez Martínez (Alcalde pedáneo en 1910)
·         Francisco del Rey Martínez (Depositario en 1910)
·         Mateo Martínez Juberías
·         Higinio Juberías López
·         Mariano Martínez Loras
·         José Martínez del Rey
·         Doroteo Azpicueta Martínez
·         Calixto Díaz Herrera
·         Daniel López Alguacil
·         Pablo Orea López
·         Eugenio del Rey Abanades
·         Celedonio Juberías Neyra
·         Venancio Orea del Rey
·         Víctor Orea Herranz
·         Leandro del Rey Martínez
·         Matías López del Rey
·         Pedro López Adán
·         Bonifacio Orea López
·         Vicenta Martínez Yagual
·         Ángela Herranz Barra
·         Paula Martínez Juberías
·         Hilaría López Díaz
·         Segundo Rubio Díaz
·         Felix Orea Vázquez
·         Juana López Herranz
·         Maximino del Rey Martínez
·         Engracia del Rey Herranz  

¿Y qué pasaba en la España en 1909?





  • El 27 de abril 1909, fue aprobada la primera Ley de huelga (de huelgas y coligaciones). Hasta ese momento estaba tipificada en el Código Penal como delito.
  • El 28 de junio, cuando el Gobierno establece la enseñanza elemental obligatoria. No hay más excusas para los niños. Hay que ir al colegio, y punto. El objetivo es acabar con la explotación y el analfabetismo entre los niños de 6 a 12 años.
  • A partir del 4 de agosto de 1909 el servicio militar será obligatorio para todos los hombres
  • La Semana Trágica de Barcelona. Las protestas en Cataluña, entre el 26 de julio y el 2 de agosto, por la decisión del Gobierno de enviar reservistas a la Guerra de Marruecos
  • El Ejército español sufrirá en la Guerra de Marruecos una de las derrotas más importantes de su historia, el Desastre del Barranco del Lobo, en un lugar próximo a Melilla. Más de 1.300 soldados perderán la vida.

POR UNA FUENTE EN CONDICIONES


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jueves, 11 de diciembre de 2014

Pelusa

Guadalajara a 11 de Diciembre de 2014

Voy a contar la historia de mi perrita Pelusa. Vi un anuncio en el periódico Nueva Alcarria ofreciendo una perrita que se encontraba en el pueblo de Fuentelahiguera con otros perros cazadores ya muy mayores que no servían para la caza. Pelusa tenía 7 meses cuando llegamos a su encuentro, ésta estaba cobijada en sus compañeros que aunque eran mayores tenían muy buen aspecto. Cuando nos vio llegar parece que ya nos conocía. Abrimos el coche para marcharnos y se subió con ella otra perra más, pero nosotros retornamos el viaje únicamente con la Pelusa.

Llegamos a casa y lo primero que hizo es corretear alegremente por toda la casa, olfateando todos los rincones, subiendo y bajando escaleras, cocina, patio y garaje; todo le gustó mucho.

Se portaba muy bien, comía de todo, su comida y lo que nos sobraba a nosotros, incluidas frutas y verduras, galletas, y de vez en cuando un poco de chocolate (aunque esto no se les puede dar, pero ella se lo merecía todo).

No se subía a las camas ni al sofá, pero un día se comió la cena de mi hijo. Se subió a la silla de aquí a la mesa y en un pis pas adiós cena. La castigué por lo que hizo y nunca más volvió a repetir tal hazaña.

Ella era una perra muy sensible, alguna vez que se levantaba la voz, ella agachaba la cabeza y se iba, le gustaba la paz y no las guerras.  

Cuando llegó a nuestra casa tenía 7 meses. Un día en el parque estaba suelta y le salió un novio, un podenco color canela muy pito, parecía un señorito, siempre con la cabeza bien alta y las orejas blancas tiesas. Era un perro que andaba suelto y nadie le conocía, muchas mañanas venía a verla, todo chulo, parece que venía repeinado y bien aseado para festejar a nuestra perrita. Esta escena la tengo grabada en mi corazón. Los dos se querían mucho. Él esperaba en la puerta de casa esperando que ella saliera. Y la Pelusa, dentro de casa, esperaba impaciente su salida a la calle para poder encontrarse con su compañero. Durante una semana este perro estuvo esperándola en la puerta día y noche. Llegaba la hora de salir de paseo, y ¡vaya problema con el perrito!, íbamos 4, los dueños, la Pelusa y él detrás de su amada. Al llegar a casa él se quedaba en la puerta rato y rato, con frío o calor. Yo nunca le puse mala cara, era tal fiel que esto no se puede olvidar. Ahora ya no veo a este fiel perrito, sin nombre, vagabundo, no sé si lo habrá atropellado algún coche o desesperado por su amor haya desaparecido.  ¡Qué limpio venias y qué bonito eras! Qué buenas lecciones nos dan los animales a las personas.

Un día te fuiste con tu novio dando rienda suelta al amor y pasó lo que tenía que pasar. Notamos que tus tetillas y barriga crecían, te llevé al veterinario y me dijo que te faltaba un mes para ser madre. Sin duda la Pelusa no podía haber elegido mejor padre para los cachorros que vinieron un mese después. Llegó el día del parto y estábamos el pueblo, que a ella tanto le gustaba, se tumbó en su silla y en un minuto nacieron cuatro cachorros, dos vivos y dos muertos. ¡Qué buena madre fuiste!, salías a la calle un instante y pronto volvías con tus cachorrillos, chupándoles, acariciándoles y dándoles todo el cariño del mundo.

Os contaré que un día de paseo me encontré al lado de un contenedor una cestita de un bebé. Estaba tan nueva que hoy la volvería a coger para personas con necesidades o Caritas. En esta cesta se cobijaban los tres, ella siempre de sus cachorros. Yo pensaba que no iban a salir nunca de sus aposentos, pero un día salieron los tres. La madre detrás de sus retoños, corriendo por toda la casa, sin control y decidí que ya era hora de separarles de su madre y que tuvieran un nuevo hogar, así que los regalé a personas conocidas.

Te ponías muy contenta cuando venía alguna visita a casa. Te subías a ellos para saludar, te tocaban un poquito y te ponías tan contenta. Ya te quería hasta la cartera que al principio huía de ti. Todos los niños jugaban contigo en el parque, te daban de sus chuches o de su merienda. ¡Qué tenías tú para gustar a los niños! eras blanca como la nieve con manchas negras, y tus orejas tapaban tus ojos.

Un día me asusté un poco, porque te fue a acaricias una niña te piso en tu patita y tú le marcaste un poco sus dientes en su manecilla. Fuimos al médico y no le dio importancia, pero mi susto fue muy grande. También recuerdo cuando a las 8 en punto de la noche te ponías encima de tu dueño porque ya querías cenar, pero de nuestra comida no de la tuya.

Los domingos a las 2, te ponías sentada en el comedor a esperar y saludar a los que tú tanto querías. Paraban los coches en la puerta y tú ya sabías quien venía, pero te eduqué un poco mal porque te ponías debajo de la mesas para coger algo de comida, y si no caía nada te ponías a llorar. Nosotros tenemos tres pueblos para veranear pero a tú siempre fuiste de Tordelpalo. Allí conociste a Niebla, Bella y Bartolo. Al principio me daba miedo dejarte con ellos ya que son perros pastores y te podían hacer daño, pero no fue así, ¡cómo te querían!. Cuando nos veían llegar ya sabían que ibas en ese coche. Dejaban a su pastor y venían a saludarte. Un día de verano te vi tumbada encima de la Bella, que era como siete veces más grande que tú. Ellos se ponían contentos porque les daba un poquito de tu comida. Venían a llamarte a casa, yo abría la puerta, y me despreocupaba de ti porque sabía que eran grandes amigos tuyos. Cuando íbamos de paseo ellos venían hacía a ti para saludarte.

En Tordelpalo, cuando yo te sacaba quería llevarte a la fuente, pero tú siempre tirabas hacia la plaza donde se encontraban tus amigos los perros pastores y posiblemente alguna persona más.

En las noches de verano salíamos a trasnochar con los vecinos, tú eras la primera que ibas, corrías por un callejón y salías por otro. Te gustaba mucho correr detrás de los gatos, pero un día uno te plantó cara enseñándote sus bigotes y desde entonces fuisteis amigos perros y gatos.

También los niños del pueblo venían a traerte huesos o algo que se les había caído al suelo, o un poco de su merienda si les sobraba. A la Pelusa le gustaba todo.
Cuando vamos al pueblo, hay que saludar a la gente que no vemos durante todo el año. Tu venías a las casas conmigo, también te gustaba que te vieran y te acariciara.
Eras valiente, no tenías miedo a nada. Ni tenías prisa por venir. Yo te esperaba en mi puerta mirando a las estrellas, el carro y las mulas y otras muchas más. Nunca te asustabas, te quedabas sola en casa y sabías cuando podías venir y cuando no. Sólo tenías miedo a los cohetes y truenos, eso para ti era una guerra.

A tu dueño le querías mucho, todas las mañanas te ibas con él de paseo, por el rio y sus alrededores. Veías alguna paloma o pajarillo y te lazabas a cogerlos, pero eran más rápidos que tú y no caían en tus garras.

Un domingo no sé qué pasó que te personaste a oír la misa, el más cercano a la puerta te sacó para afuera.

En el pueblo, tu amo ara el campo con un tractor. A ti no te gustaba ir con él por el ruido y ajetreo, pero ibas detrás, yendo de un lado a otro de la finca. ¡Cuánto habrás andado y paseado!

Te hemos tenido con nosotros casi 9 años sin estar enferma. Yo recuerdo que alguna noche llorabas en las escaleras y ahora pensando y pensando me doy cuenta que ya estabas enferma. Pasaron unos meses y te vi que estabas mal, te llevé al veterinario y me dijo que tenías una enfermedad terminal. Volvimos a ir al pueblo, no tenías apetito ni ganas de andar. Salías muy poco a la calle y no querías que las pajas del campo y las hierbas secas te dieran en tu cuerpo porque te hacían mucho daño. Una tarde te fuiste de paseo con tu amo, anduviste solo un poco con mucha dificultad y te diste la vuelta a casa.

Los perros te esperaban en la puerta para verte, pero tú ya no podías andar.  Apenas duraste 10 días. Estabas tapada con una mantita, me mirabas y solo querías descansar y que nadie te tocara, ya no podías andar.  Sólo llorabas cuando nos oías comer porque querías estar con nosotros, pero yo te llevaba la comida donde tú estabas. Como te quedaban pocos días de vida, yo te llevaba de la comida que sabía que más te gustaba, me quería portar bien contigo porque sabía se acercaba la hora triste. Llegó el día de tu sacrificio, te montamos en el coche porque tu sola ya no podías. Con una pequeña inyección que apenas notaste te fuiste. Te quedaste dormida en paz para siempre, seguramente acompañada de tu fiel compañero, y ya estaréis juntos los dos para siempre. Ya tenías el sitio preparado para enterrarte y allí estás, en ese lugar que tanto te gustaba corretear y pasear.

Ahora viene mi pena, desde mi ventana veo pasear a tus amigos con sus amos, me preguntan por ti y les digo con pena que ya no estás con nosotros.  
También me ofrecen algún perro pequeñito de raza. Nadie sabía de qué raza eras tú. Vilma, que es de una hija mía, viene mucho a vernos y va a tener cachorrillos y nos regalan uno. La madre es grande y juguetona, siempre mira en mi terraza a ver si tú sigues allí. A ti no te gustaban sus visitas porque se comía tu comida y bebía tu agua, en casa de tus dueños mandabas tú y no ella.

También has conocido a Tobi, vive en Teruel y viene de vez cuando a visitarnos. Es muy bueno, te quería mucho pero tú pasabas de él. En una de estas visitas, el Tobi  tenía que dormir contigo en tu cesta los dos juntos, empezasteis a pelearos sobre todo por ti que no querías compartir tu cama y me tuve que levantar y poner orden. Al Tobi le acosté en un cojín viejo al lado de tu cesta, y ya no hubo problemas por la noche.
Un día os fuisteis de paseo los dos perros con tu amo, y el Tobi se perdió. Llego él solo a casa tiempo después. No sé cómo pudo llegar a casa, sin conocer el sitio y cruzando seis carreteras. ¡Qué alegría cuando llegaste Tobi!, yo te creía perdido, que bien llegaste a casa sin apenas conocer.

Ahora bajo al garaje y solo está tu cesta, ya no te puedo acariciar ni tapar. No sé si alguien la ocupará, de momento no. Este verano me preguntarán por ti mayores y niños, no puedo dar nombres porque son muchos. En mi percha antigua está colgado tu collar y tú correa. Ya no saldrás a tomar el fresco y a tumbarte en mitad de la calle. No vendrás a comprar el pan cuando toque su bocina el panadero. Y ya nunca más te asustarán las campanas cuando repiquen. No bajarás a ver a Cascabel el bonito burro vecino nuestro y sus compañeros los gatos. No te podré quitar más pinchos y cardos de tus patas, esos que traías cuando venias del monte.

Estoy segura que Bella vendrá a verme y me preguntará por ti.

Este verano cuando el sol baje, llevaré a los niños donde te dejamos, para que sepan dónde estás. Haremos una pequeña excursión. Yo me pondré mi pamela roja de tela, iremos a visitarte y será nuestro pequeño homenaje por todos los ratos que pasaste con nosotros.

Ya no oirás más la llamada con el silbido de tu dueño.


Gozosos van los pastores,
se abrió la rosa del día
nació el sol de los soles
y su alborada es María.

¡Feliz Navidad!


Pilar del Rey del Rey