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miércoles, 20 de febrero de 2019

Juan Lopez Villarreal, el maestro de Tordelpalo

Publicada 2/2/2019
Actualizada 2/02/2019

Juan López Villarreal, el maestro de Tordelpalo


Hoy me encuentro aquí escribiendo estas palabras llenas de amor y de admiración hacia mi bisabuelo, Juan López Villarreal, más conocido como “Varela”, que fue maestro en Betanzos (Galicia), Beteta (Castilla-La Mancha), Garganta de los Montes (Madrid), y ya por tierras del antiguo Señorío de Molina de Aragón, en Pinilla de Molina y Morenilla, y tantos otros lugares que aún debo descubrir. Su último destino fue el más largo, Tordelpalo, en la fría Celtiberia. Allí llegó en 1928 con su mujer Teresa -”La Coja”- y su hijo Miguel -”Tordelpalo”-.

Una siempre quiere saber de su historia familiar, ¿de dónde viene? ¿qué pasó? y así comienza este relato, un homenaje a mi abuelo Miguel que tanto sufrió por no saber y no querer preguntar. Una crónica de una época difícil, la que les tocó vivir, donde las ideas eran la excusa; en mi incansable búsqueda, todavía inconclusa, he encontrado historias fascinantes y he percibido pasión de Juan por la enseñanza y su lucha por lo que él creía justo, lo que él no sabía era el alto precio que iba a pagar. La guadaña de la desmemoria y la represión.

Cuando llegó a esta escuela de Tordelpalo, vio todas las carencias que tenía y en repetidas ocasiones realizó solicitudes para conseguir materiales para la misma. De gran simbolismo fue una carta escrita por los escolares, solicitando un mapamundi. Esa solicitud fue aprobada y les facilitaron una esfera terrestre valorada en 55 pesetas; esta era la calidad moral de mi bisabuelo, implicando a los alumnos en sus peticiones -y luego nos sermonean con aprendizajes cooperativos en las escuelas del siglo XXI!!-; en realidad era una estrategia para ser escuchado, ya que en anteriores escuelas también las realizó y fueron desoídas -gobiernos que dedicaban más dinero a las guerras que a la educación-. Le funcionó, y si no conseguía un libro, el lo compraba para el aula.


He tenido el placer de conocer a la hermana de alguna de sus alumnas, Doña Alejandrina, una persona maravillosa, que me cuenta que no solo consiguió esos materiales, también seis pupitres nuevos -bipersonales y con tinteros-, y pizarras, y que la escuela era la envidia de las de alrededor y que su maestro se desvivía porque ellos aprendieran. Y como “Varela” se quedaba algunas noches con su padre enseñándole raíces cuadradas. También plantó una chopera con ellos y montó una carpintería anexionada a la escuela y como en otras lugares en los que había estado, daba clases a adultos, ahora nos parece normal que nuestros padres sepan leer y escribir, en esos años y en el mundo rural esa no era la norma, desgraciadamente era la excepción (entre un 40-50% en el período de Entreguerras).


La idea de la chopera venía de un anterior destino, Pinilla de Molina, donde celebró el Día del Árbol, una jornada de conmemoración al monarca Alfonso XIII, donde se premiaba al niño que mejor cuidara su chopo con una 1 peseta, y en Tordelpalo lo llevó un paso más allá con el tema de la carpintería. Para Juan era de vital importancia que no solo aprendieran números y letras sino que supieran desenvolverse en los quehaceres cotidianos del campo y así me lo relata también Petra, hermana de uno de sus alumnos. El pensaba que una escuela no la ganaba un profesor por una oposición, el sabía que la escuela se la tenía que ganar con compromiso, y en varios de sus artículos deja constancia de ello.

Parece mentira que en 1928 se preocuparan tanto de la escuela rural, hoy prácticamente extinguida, si el viera que casi todos su destinos ya no tienen escuela, que hay niños que hacen kilómetros en bus para poder tener un futuro mejor, y que se nos están muriendo entre los dedos todos los pueblos... ¿qué pensarías? Sé que aún me aguardan muchas historias y documentos, seguiremos buscando y te encontraremos. Con tus defectos y virtudes. Memoria de una época, dura, polarizada, pero ilusionante. Juan, mi bisabuelo, un pequeño pero grande retazo en la memoria, la historia social, oscura, de las clases humildes. Habrá más capítulos, de eso estoy segura.

Sandra López Bardají




Varela.  El maestro de Tordelpalo. 

En mi familia siempre hemos tenido mucho aprecio a un maestro que estuvo en el pueblo, se llamaba Juan López Villareal pero se le conocía con el nombre de de Varela.  Vivíamos puerta con puerta.
Mi padre, Juan López se hizo muy amigo del maestro Varela. Por las tardes de invierno, en las trasnochadas se juntaban y el maestro le enseñaba raíces cuadradas, matemáticas… compraba libros y le explicaba.  Mi padre tenía base de leer,  escribir y tenía conocimiento de matemáticas pero éste maestro le enseñó muchas más cosas.

El maestro hizo mucho por los niños del pueblo y por todos los habitantes.  Hizo solicitudes de material para la escuela, libros, cuadernos, mesas, sillas, mapas, plumillas, pizarras muy grandes, armarios y también montó una carpintería dentro de la escuela para enseñar a sus alumnos.  Solicitó plantar una arboleda de chopos en el arroyo detrás de la balsa y durante el recreo  los niños se hacían cargo de ir a regarlos. Cada niño tenía bajo su responsabilidad unos cuantos arboles. La arboleda era el orgullo del pueblo, se hicieron muy grandes. Esos árboles se utilizaban para madera, para venderlos. Se talaban los más grandes y con las ramas se volvían a plantar nuevos. El pueblo se benefició durante muchos años de su madera.

Relatado por Alejandrina López Orea 

El portavoz de las izquierdas


En mi afán por buscar hechos e historias relacionadas con Tordelpalo, tuve por primera vez conciencia de Juan López Villarreal hace ya un par de años, y desde entonces lo tenía guardado con el sobrenombre de "Portavoz de las izquierdas", por ser el nombre del  seminario donde encontré sus escritos por primera vez. Son estos unos escritos muy críticos con las derechas de aquel momento, un periodo donde al poco tiempo iba a estallar una cruenta guerra entre españoles.




Que una persona con esa audacia literaria pudiera escribir desde una aldea llamada Tordelpalo era todo intriga para mí y desasosiego por lo que pudo ser de él. Intenté preguntar quién era, pero por el nombre de Juan no era conocido. Únicamente, Jesús Mari, me comento alguna historia familiar, algo confusa en el tiempo, que no se podía relacionar todavía con él.

"Cuando estallo la guerra, se llevó la llave de la iglesia para que nadie entrara ni tocara nada"

"En los primeros días del comienzo de la guerra civil, cuando Molina estaba en el bando republicano, bajo el tío Felix Segovia a Molina a comprar alguna cosa para un arado y los republicanos lo retuvieron en Molina. Lo debió de ver el maestro, le comento que hacía ahí y consiguió que le soltarán y que marchara a Tordelpalo." "Y les mando que le acompañaran al pueblo para que lo le pasará nada". [Existen discrepancias sobre este hecho]

En la charla sobre el maestro Varela, en Agosto 2019, Josefina también ofreció un testimonio sobre su huida con el maestro de Aldehuela, al que llamaban el "gallo patón".

"La tia Segunda la coja, que era soltera, mayor, y ayudaba mucho a la gente del pueblo. Yo me recuerdo que este señor, salio de la casa del maestro, y yo recuerdo que mi madre y la señora esta salían del horno de terminar de limpiar y cerrar, y se dirigió a ellas y les dijo, -coja, preparame un par de piernas de carne para esta tarde que las necesito. -Ay Don Juan pero no puedo, no acabo de matar las reses, mañana las que usted quiera, como si quiere cuatro. Y le dijo -Quien tendrá dientes mañana, coja.". Aquella noche se conoce que vino el maestro de Aldehuela (el gallo patón), y se fueron en un camión. Yo tenia 4 años y medio, en el año 1940. 

El maestro de Aldehuela se llamaba Candido Izquierdo Pérez y parece ser que era natural de Tordesilos.

[investigación en progreso]

En posteriores indagaciones encontré las cartas de los niños de la escuela de Tordelpalo, que fueron publicadas en el blog, pero únicamente la de que publiqué en Enero de 2018, estaba firmada por Juan, y esa fue la conexión entre Sandra (biznieta de Juan) y el pueblo de Tordelpalo.

"El gobernador y los niños "             26 Abril 1929           [Consultar]
"Admirable ejemplo de caridad".     6 Diciembre 1929     [Consultar]




Ahora, gracias a Sandra, Alejandrina, Petra, sé mucho más de un hombre "Varela", apodo probablemente procedente de un escritor coetáneo suyo, que se implicó con un  proyecto de sociedad, con su labor de docente, y que nos dejó parte de su pensamiento en multitud de periódicos. Algunas de sus obras persisten en la memoria colectiva de los mayores del pueblo, la esfera, el mapa mudo, la carpintería que estaba en el cuarto pequeño que había en la escuela.

Juan nació en 1876 en Villanueva de Alcorón, un pueblo del señorío de Molina que está de actualidad porque va a perder la farmacia que les da servicio. Sin embargo el no era ajeno a Tordelpalo. Sus abuelos paternos eran de Anchuela (Mauricio López Sanz) y Tordelpalo (María del Rey Gómez), y se casarón en la parroquia de la Asunción en 1828. Su padre Hilario tuvo al menos un hermano llamado Ángel López del Rey, que también caso en Tordelpalo, y estuvo viviendo allí al menos hasta 1884, cuando renunció a la plaza de estanquero de este pueblo.

En Tordelpalo sigo buscando pistas suyas, y  por el momento algo vamos encontrando:

·         libros que estuvieron en sus manos cuando fue maestro. 


·    Una carta dirigida a él fechada en 1918, cuando era maestro en Garganta, nada menos que firmada por Rafael Gasset. (Tío de José Ortega y Gasset)


 Este verano, cuando paséis por el bar de la asociación, tendremos copia de cuantas cartas, informaciones sobre el encontremos...  para que lo conozcáis un poco más, pero con la ilusión que más personas puedan aportar alguna información más.

Luis Miguel Pérez 

jueves, 11 de enero de 2018

Admirable ejemplo de caridad

Publicada 11/1/2018
Actualizada 11/01/2018


Cuesta en este mundo globalizado distinguir que es cierto y que no es y distinguir la mentira de la media verdad. Ya lo dice el refrán, "de lo que te digan no te creas nada y de lo que veas créete solo la mitad." Estamos inundados por noticias que reenviamos sin ser contrastadas, y que hacemos virales con nuestro simple gesto de compartir, y que buscan ganar influencia en determinados foros de opinión, o demonizar al alguien en cuestión de minutos.

Hay una manera de encriptar información y es rodearla de montones de información basura, por ello cuando encuentras una gema, es el deber de sacarla a la luz.

Esta carta la encontramos en el seminario popular ilustrado "Renovación", año IV, Numero 177, y es iniciativa del maestro de la escuela de Tordelpalo Juan López Villarreal, hombre muy implicado y dado a escribir en periódicos y seminarios, y del cual intentaremos escribir en futuras ocasiones.


Sin más, aquí transcribo la carta.

Con verdadero orgullo y profunda satisfacción publicamos la carta que sigue y que más que comentarios necesita imitadores, no sólo de la caridad de estos niños, sino también del celo de su maestro:

Escuela nacional mixta de Tordelpalo (Guadalajara), Ayuntamiento de Anchuela del Pedregal, Partido de Molina de Aragón. 25 de noviembre de 1929.- Excmo. Sr. Gobernador civil: "Muy señor nuestro: Enterados por nuestro maestro de que a los niños del Asilo de San Rafael se trata de rendirles un homenaje por haber dado su sangre para salvar de la terrible enfermedad Parálisis Infantil, que tantas víctimas ha ocasionado en los niños escolares madrileños, y como reconocemos que dichos niños solamente por estar refugiados en un asilo, son tan pobres como nosotros, y que se trata de darles a cada uno de dichos héroes (que así deben llamarse) un obsequio que pueda servirles para principio de un dote con que hacer frente a la vida cuando por su edad tengan que salir del Santo Asilo de San Rafael, sírvase V.E. señor gobernador, hacer llegar el adjunto donativo que por Giro-Postal remitimos a V.E. para engrosar la suscripción para dicho fin. Como creemos no seremos solos y que contribuirán a dicho fin casi todas las Escuelas, únanse a los demás donativos el nuestro, y quiera Dios sirva esta suscripción para que dichos heroicos niños les sirva para soportar una vida no privada de privaciones a estos desheredados de la fortuna. Reciba V.E. nuestro saludo y el de nuestro maestro y viva V.E. muchísimos años y reciba un fuerta abrazo de estos sus amigos que le quiere, respetan y adoran, Eustasio López, Emilia Rubio del Rey, Felisa Rubio del Rey, Julia Orea. - VºBº El maestro, Juan López Villarreal. Todas las firmas rubricadas. Lista de donativos: Maestro, 1'00 peseta; Eustasio López, 0'10; Marcelino Orea, 0'10; Juliana de Rey, 0'15; Pilar López, 0'15; Alejandra López, 0'15; Pedro López, 0'5;  Avelino López; 0'10; Crispina del Rey, 0'10; Eugenia Benito, 0'5; Clara Díaz, 0'5; Felisa Rubio, 0'15; Angela Orea, 0'25; Gregoria Martínez, 0'10; Candelas del Rey, 0'10; Cristina del Rey, 0'10; Lorenza del Rey, 0'10; Plácida Orea, 0'10; María Orea, 0'10, Miguel López 0'25; Urbano Díaz, 0'15; Julia Orea, 0'10; Anselma Orea, 0'10; Emilia Rubio, 0'15. Total, 3'75. (Es copia).

Qué paradoja que en pleno siglo XXI, estemos vacunados de enfermedad y humanidad.

Para saber mas:

"En 1928 se declaró en Madrid una grave epidemia de parálisis infantil. El director del Hospital del Rey, doctor Tapia aconsejó la aplicación del suero de convaleciente que neutralizara los efectos del terrible azote. Como el único establecimiento que existía en Madrid donde se trataba niños afectos de parálisis era el Asilo de San Rafael, a éste acudieron para que proporcionara sangre de los que padecían esta enfermedad. Todos los niños sin distinción se ofrecieron a dar su sangre para la curación de los niños madrileños"



¿Qué es la parálisis infantil?

Es una enfermedad infecciosa producida por un virus que ataca la medula espinal y provoca atrofia muscular y parálisis. También se le conoce como poliomielitis.

Después de que en 1908 los investigadores Landsteiner y Popper transmitiesen experimentalmente la poliomielitis a monos, se observó que los supervivientes eran resistentes a las inoculaciones posteriores. Este hallazgo sugirió el uso de suero de personas que habían sobrevivido a la poliomielitis para tratar a las que la padecían. Se utilizó el suero de niñ



os convalecientes desde 1911 hasta 1940 para intentar prevenir o mitigar la enfermedad, aunque no tuvo éxito. Lo mismo ocurrió, años más tarde, con los sueros preparados en caballos o chimpancés.

La primera vacuna segura para los tres tipos de polio (Salk) fue desarrollada e inoculada en 1954. La vacunación masiva y gratis llegó en España en 1964.